Nada mejor que recorrer Lisboa en su tranvía, y nada mejor que hacerlo para buscar aquellos lugares lisboetas que han marcado los libros de Fernando Pessoa. Si el turista se sienta en uno de los vagones del tren que va de Lisboa a Sintra, pronto reconocerá un ambiente mestizo y multicultural que ha inspirado numerosas novelas de espías nazis, pesimismo existencial y lucha por la libertad.
En esta ruta no es suficiente con fotografiarse con la estatua de Pessoa, sino que hay que subirse al tranvía 28 y seguir su pista por los cafés que frecuentó. Basemos la ruta en algunas de sus mejores obras escritas por autores portugueses: “Los Maia”, con el hotel As Janelas Verdes, donde Eça de Queirós escribió su novela realista El Ramillete de Los Maias, saga portuguesa que algunos equiparan a El Quijote. El autor de El Crimen del Padre Amaro instaló su despacho en la capital en 1866 y en 1875 narró las tensiones entre el patriarca Afonso y su idealista nieto Carlos.
“Historia del cerco de Lisboa”, con su castillo de San Jorge. José Saramago fabuló sobre un personaje , Raymundo Silva, que modificaba a su antojo los textos históricos de Lisboa desde que fue sitiada por los cristianos en el siglo XII. Las ruinas del castillo Dos Mouros o de San Jorge dominan el barrio marinero de La Alfama y el Tajo desde ese momento.
“Invierno en Lisboa”, en el Barrio Alto. Si el visitante desea buscar el prostíbulo Burma Club, antes de nada debe saber que solo existe en la imaginación de Antonio Muñoz Molina, si bien su novela habla de los elevadores, como el de Santa Justa o el de A Bica. En su obra, Molina refleja la Lisboa más oriental, y nombra a bares como el Honk Kong, Goa o Yakarta. Para revivir la atmósfera nocturna de trompetistas y humo, puede entrar en el Catacumbas Jazz bar, en el Chiado, o el Musicais, en Alfama.
“Libro del desasosiego”, de Fernando Pessoa, con una visita al café A Brasileira. Sin embargo, para seguir la pista a este poeta hay que pasar primero por el restaurante Martinho da Arcada, en la plaza del Comercio, muy frecuentado por el escritor. Luego, el visitante ha de seguir hasta el Chiado y llegar hasta el Brasileira, en Garrett. Es obligado fotografiarse con la estatura de Pessoa que se encuentra en su terraza.
“Sostiene Pereira”. Es casi obligatorio homenajear al novelista italiano Antonio Tabucchi y tomar una limonada y una tortilla a las finas hierbas en la Orquídea. Así el visitante puede “viajar” hasta la Lisboa nostálgica de 1938 e imaginar las charlas entre el periodista Pereira y el camarero Manuel. Más tarde, el turista podrá visitar el British Bar, donde está el casi de Sodré, con vistas al Tajo.
“Cándido”, con La Sé. Lisboa quedó prácticamente destruida con el terremoto que asoló la ciudad en 1755. El cataclismo impresionó a Voltaire, que escribió “Cándido”, personaje que fue capaz de sobrevivir al seísmo. Y la fortaleza catedral llamada La Sé es uno de los pocos edificios que también quedaron en pie, que aún continua presidiendo el barrio de La Baixa.
“Las confesiones de Félix Krull”, relacionado con el hotel Avenida Palace, donde Thoman Mann se encerró en 1954 se encerró para escribir esta novela.
Un paseo por la ciudad de Pessoa
jueves, 23 de diciembre de 2010
Publicado por
Hera Ediciones
en
9:28
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